viernes, 29 de julio de 2016

CAÍDA

CAÍDA





Si te cuentan que caí, es cierto, caí una y mil veces, pero aún puedes darme la mano sin agacharte

                                      Checha, 29 de julio de 2016

lunes, 20 de junio de 2016

SOLA-MENTE

SOLA-MENTE



Estás sola mente en tus sueños,
envuelta en la soledad
de eternas vigilias de esmeros,
de sueños que buscan dueños,
muriendo al alba de paz.

Sola mente dibujando soles
que ivernan en sus lunas,
lunas nocturnas y brunas,
de pálpito asfixiante,
de nueva arena las dunas.

Solamente en cuerpo errante
ves las alas mutiladas
por mil batallas perdidas,
un pesado camino vacilante
entre sombras,
de cuerpos yermos,
de alientos últimos y tiernos.

Sola mente estarás sola,
al mundo arrojada,
duerme vidas,
sueña muertes,
que sola has de arrostrarlas.


                                       Checha, 20 de junio de 2016

miércoles, 16 de diciembre de 2015

LOS CALCETINES VIEJOS

LOS CALCETINES VIEJOS


Hacía un frío de mil demonios en aquella nave helada donde podíamos expansionarnos y fumar.
Me había arrinconado bajo el único ventanal por donde asomaba un tímido rayo de sol. Todo mi cuerpo tiritaba, mis labios, ¡hasta mis huesos!. Los calcetines finos, de señorita, que cubrían mis pies, no lograban entibiar las gélidas plantas, que en vano frotaba y presionaba, intentando licuar el hilillo de sangre que las mantenía vivas.
Cabizbaja, aterida, no acertaba a pensar en otra cosa que en el frío. ¡Maldito lugar inhóspito!.
- Tienes frío, ¿verdad?.
- ¡Uau, Paco, qué susto!. ¡Estoy helada!.
- Espera, ahora vuelvo.
Paco “el quinquillero”,que así se hacía llamar por su procedencia medio paya medio gitana, se alejó con ese aire enérgico y gracioso que lo caracterizaba.
No tardó en llegar. Llevaba en las manos unos de esos calcetines a cuadros azul marino y rojo que llevan los guiris.
- Están limpios, ¿sabes?, ¡me los acaban de lavar!.
-Seguro, Paco,- contesté- pero no puedo aceptarlos. Y tú, ¿qué?.
-Yo tengo muchos- saltó-, ¡ya verás cómo abrigan!.
Sin pensarlo dos veces cogí los calcetines, le dí mil veces la gracias y me los puse.
- ¿Ves?. Ya está – me díjo.
Me quedé mirando aquellos ojos oscuros y bailarines, que vibraban a la par que su cuerpo, de puro nervio.
- Es de las pocas cosas que tienes, ¿no es cierto?
- Sí, pero ¡para lo que se necesita aquí!- respondió.
Paco “el quinquillero”vivía, vive en la calle, entre cartones. Vive de lo que saca como gorrilla de aquí y de allá.
Yo guardo su regalo. Son los calcetines que más me calientan y el mejor regalo que me han hecho jamás.
Siempre que los uso me asalta el mismo pensamiento: alguien que no tenía nada me los dio. Y ese nada fue todo, todo lo que necesitaba.


                           Checha, 16 de diciembre de 2015                                  

lunes, 16 de noviembre de 2015

NO HAY FIN QUE JUSTIFIQUE LOS MEDIOS

NO HAY FIN QUE JUSTIFIQUE LOS MEDIOS




Silencio (un minuto para reflexionar y llorar los crímenes parisinos),
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Silencio (un minuto para reflexionar y llorar los crímenes sirios)
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Dos hechos.
La noche del 13 de noviembre de 2015, ocho fanáticos antidemócratas, ocho mentes obcecadas, imbuidas de odio y sed de sangre, ajenas al que es primero y principal de los derechos y deberes humanos, el derecho a la vida, propia y ajena, atentan en diversos puntos de París inmolándose y dejando una bárbara estela de más de cien muertos y más de trescientos heridos.
Barbarie, odio, sinrazón,...podrían calificar estos hechos. No obstante se oye guerra, cobardía, y quizás no sean los términos más adecuados para describir esta situación respecto a situaciones parecidas.
El mundo “civilizado” se alza en lamentos, discursos de conmiseración y rechazo del terrorismo.
Los medios franceses hablan de guerra, el presidente francés habla de guerra y revancha.
El domingo 15 de noviembre, apenas 48 horas después de los atentados, aviones de combate franceses bombardean Siria. Mueren sirios, fundamentalistas y también moderados, gentes que viven y dejan vivir, que respetan la libertad religiosa, que también viven el duelo del terrorismo.
Este ataque, sin embargo, no es calificado de cobarde, por el mero hecho de que era de esperar, de que la venganza forma parte de la cultura occidental, esa cultura que se autodenomina demócrata y dialogante, cultura que rechaza la ley del Talión en términos literales: “ojo por ojo, diente por diente” (¡qué disparate que a uno le arranquen un ojo a cambio del que uno ha arrancado!), pero no en su significado real: venganza.

domingo, 1 de noviembre de 2015

EL RETRATO

EL RETRATO



- No está mal del todo- pensaba mirando alternativamente la foto de su hija y el dibujo que acababa de terminar. Para ser la primera vez, se trae un aire, ese aire risueño y desenfadado, inconfundible...
Pero hay algo que le falta a esta suerte de muñeca- sintió de repente-, le falta, le falta...,-y miró con firmeza la foto a color- ¡eso es!, le falta color, ¡vida!.
Cogió el dibujo y se dirigió a la fotocopiadora. No pensaba repetirlo. Daría color a la fotocopia, igual que en esas fotos antiguas.
Pasteles, sanguina, incluso grasienta cera utilizó para remarcar las ondulaciones del cabello trigueño.
- ¿Está Paco?
- Está en el estudio, pero si quieres lo llamo. ¿Eres Inés?.
- Si, soy yo, ¡hola Isabel!
- ¿Inés?
- Paco, perdona que te moleste- dijo con tímida voz. Me gustaría que vieras un dibujo. ¿Te puedes pasar?.
En realidad le avergonzaba que el pintor lo viera, pero, ¿acaso no se había ofrecido a corregir sus dibujos?. Este sería el primero.
No hizo comentarios. Paco era demasiado prudente. Sin duda no le había gustado. Le pidió una goma de borrar, carboncillos y unos pasteles rojizos.
Trazo aquí, borrón allá, desdibujó el rostro, lo ensanchó, seguía borrando, emborronando. La goma- decía- es básica para dibujar. Sombreó intensamente los párpados superiores e inferiores con el carboncillo, dio unos toques de goma en ambas pupilas y surgió la luz en aquellos yertos ojos. Cogió entonces un pastel grana y, para sorpresa de Inés, realizó unos trazos en el cuello. Siguió tiñendo el cuello con trazos cada vez más intensos. Así tienes que trabajar, concluyó. Inés quedó boquiabierta ante un dibujo manchado, que había perdido la dulce sonrisa de su hija , si bien alcanzando un nuevo grado de ser. No, aquella no era su hija. Sabía de sobra que sólo a ella pertenecía su sonrisa. Escondida en su cerebro había guiado sus manos hasta conseguir plasmarse en aquella cartulina, y ahora, el mejor retratista que conocía, la había desdibujado, entristecido, destrozado.
Tampoco Inés comentó nada. Ya a solas pensó ¡qué horror!, ¿por qué lo habrá hecho?.
Decidió que recuperaría a la chica. Aprovechando la vida que ahora había en sus ojos, devolvería la alegría a los entristecidos labios de Carmen.
Era ya de noche cuando encontró un rato para trabajar. A duras penas logró eliminar buena parte del intenso carmín del cuello, pero resultaba casi imborrable. Se aplicó entonces a la comisura de los labios, la borró y volvió a trazar innumerables veces. No lo conseguía. Sentía verdadera rabia por no poder volver a recuperar la expresión que habitaba su mente, a la que ahora desobedecían sus manos. Rendida, de madrugada, optó por ir a dormir.

domingo, 4 de octubre de 2015

LLUÉVEME

LLUÉVEME



Lluéveme aguasal, amor mío,
sal,
¡sal de ese corazón tan frío
e inunda mis mares con tus ríos!,
frío,
inyecta arterias y venas de rocío,
gotas de sol irisadas,
fluido,
háblame lluvias de hoy,
penas de ayer son ya
vacío.
Lluéveme,
aguasal,
amor mío.

          Checha, 3 de octubre de 2015